Dos caminos a recorrer

El tacto y las confluencias con el autismo son las dos líneas más recientes del Laboratorio de PAS. En ambas hay indicios publicados y ningún estudio que las cierre. Las presentamos como camino por andar, no como conclusiones.

El tacto: la piel como canal

Conviene separar el tacto como sentido, lo que la persona percibe, de la piel como órgano, lo que la piel hace.

¿Y las pruebas sobre la piel, como las de alergia? No hemos localizado ningún estudio que relacione el rasgo con su resultado. Esas pruebas miden una reacción inmunológica, no el tacto. Sí hay vías indirectas documentadas: tras una situación de estrés, la reacción de la piel fue mayor en personas ansiosas (Kiecolt-Glaser et al., 2009), y los comentarios del examinador aumentaron el enrojecimiento (Stumpf et al., 2016). Es una pregunta abierta.

Autismo y TDAH: dónde confluyen y dónde se separan

La alta sensibilidad no es autismo ni TDAH, aunque comparte con ellos rasgos sensoriales.

Donde los dos caminos se cruzan

El tacto es el terreno donde la comparación resulta más informativa. En niños y adolescentes con autismo se ha descrito menor respuesta de la ínsula ante el tacto afectivo (Kaiser et al., 2016). En adultos de alta sensibilidad, el patrón descrito es el contrario: mayor respuesta de la ínsula (Schaefer et al., 2022).

Los dos estudios difieren en edad, muestra y procedimiento, de modo que la comparación es solo orientativa. Pero señala un camino: una misma queja, la molestia ante el tacto, podría tener mecanismos distintos en uno y otro caso.

Qué hará el Laboratorio

Esta página describe líneas de investigación. No sirve para valorar a ninguna persona ni sustituye a una valoración profesional.

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